Las píldoras asesinas

Erasmo a diario se trasladaba a su sitio de trabajo utilizando el servicio de transporte público conocido con el nombre de «Metro», pues además de ser una alternativa veloz era económico.

A menudo se entretenía leyendo los anuncios publicitarios que aparecían en los andenes. Algunos se referían a programas de televisión, otros a marcas de comida y otros más a nuevos productos.

Justamente fue uno de los que pertenecían a esta última categoría el que despertó plenamente su curiosidad. Velozmente memorizó el correo electrónico que había en el cartel, para enviar un mensaje durante su hora de descanso.

La respuesta a esta misiva llegó en menos de una semana y dentro del mensaje le indicaban que recibiría en las puertas de su hogar un frasco con pastillas, para que así pudiera iniciar el tratamiento de pérdida de grasa corporal que había solicitado.

Erasmo emocionado esperó a que le entregaran dicha mercancía. Luego de exactamente catorce días, el servicio de paquetería llamó a su puerta y le entregó una pequeña caja de cartón que contenía un frasco con unas píldoras.

El envase no llevaba ningún tipo de dirección y de hecho parecía que había sido llenado a mano. Aun así, el hombre tomó la dosis que le habían señalado y aguardó a ver los cambios que tendría su cuerpo.

Después de las primeras 72 horas, había bajado más de 6 kg, algo inaudito si tomamos en cuenta que continuaba ingiriendo la misma cantidad de alimentos.

Al fin de semana, la pérdida de masa ya era más que evidente, de hecho se le comenzaban a marcar las costillas y hasta le costaba un poco de trabajo respirar, cuestión que le hizo ponerse en alerta.

Las píldoras asesinas

Llamó al número de emergencias y una ambulancia fue enviada a su domicilio. Posteriormente el personal médico le practicó unos análisis y se percataron de que sus órganos internos habían sido carcomidos por un fortísimo veneno.

La moraleja de esta historia es que no es bueno automedicarse y menos cuando ni siquiera conocemos la procedencia de los medicamentos, ya que como vemos el desenlace puede ser fatal.

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