La cita por teléfono

Caminado por la calle de costumbre, Ramón pateó un celular que se encontraba en el suelo. Al recogerlo, lo primero que hizo fue buscar entre los contactos un lugar a donde llamar para poder devolverlo a su dueño, y marcó a la opción más lógica: «casa».

Respondió una chica de trato muy amable, y voz tierna, quien dijo ser la dueña del celular, y quiso verlo en un café de esa acera para que le regresara el teléfono. La cita era a las cinco de la tarde, así que todavía faltaban un par de horas. En las cuales, Ramón no pudo resistir la curiosidad, quería saber cómo era la muchacha con la que se encontraría, tal vez podría aprovechar el momento juntos para intentar algo con ella.

Espió entonces las fotografías, y quedó encantado, la jovencita era demasiado linda, así que corrió a casa a darse un baño, también para arreglarse lo mejor posible y causarle una buena impresión. Pero, ella jamás llegó.

El muchacho volvió a marcar a «casa», donde la misma mujer contestó y pidió disculpas por faltar a la cita, dijo que tuvo un contratiempo, y aun con la ilusión de conocerla, él permitió que planeara un nuevo encuentro al día siguiente.

A la hora pactada él se encontraba mirando con ilusión cada vez que una silueta se asomaba en la entrada del café, pero otra vez, ella no llegó, así que el chico hizo su última llamada, dijo que le dejaría el teléfono con el encargado, para que viniera a recogerlo cuando pudiera.

Al paso de una semana, Ramón pasó frente al negocio y el encargado le devolvió el celular, pues nadie había pasado a recogerlo y ya no podía hacerse cargo. Entonces el chico marcó al número de siempre, pero, esta vez respondió una mujer algo mayor, el joven explicó como había estado hablando con la dueña del celular, esperado para devolverlo y del otro lado de la línea la señora en medio de sollozos, respondía que era imposible, pues ese teléfono era de su hija, lo había perdido en un trágico accidente que le quitó la vida dos semanas atrás… esa fue la razón que le impidió asistir a la cita.

cuentos telefono

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