Invierno

A Lucy no le gusta mucho el invierno, porque sopla un terrible viento frio que congela hasta las ideas. Para que el cuerpo no se entumezca hay que vestir ¡mil abrigos!, bueno, solo unos cuantos, pero suficientes para sentirse dentro de una armadura o como un robot.

No se pueden abrir las ventanas, mucho menos la puerta, y poco permiso dan sus padres de salir a pasear. Tiene que quedarse dentro de la casa, y a veces se aburre, pues no tienen con quien charlar. Hay que mencionar también que la meten en la cama más temprano, sin que el sueño llegue aun, y ni vueltas en la cama puede dar, porque le ha puesto varias mantas encimas para que se pueda calentar.

El jardín luce tan triste, las plantas se esconden, así que ya no vienen mariposas, ni pajarillos en busca de flores. A ellas les gusta la tibieza de la primavera, así pueden estirarse y crecer cuanto quieran. El verano no esta tan mal, el sol, la playa y ¡los helados!, en invierno no se pueden tomar helados, eso está muy mal. El otoño es algo curioso, todo lo llena de oro, las hojas de los arboles cambian de tono, y también los rayos de sol. A la familia de Lucy le gusta ir a las montañas y acampar, también disfrutar el caminar. En invierno no puede siquiera su nariz asomar.

Pero, ¡que aburrido es el invierno!, no hay nada que hacer…piensa Lucy dispuesta a llorar. Cuando la llama su madre para ayudar…es la hora de hornear pasteles, galletas y tartas, y calentarse con el fuego del hogar. Después prepararán bebidas calientes mientras esperan a papá.

El señor trae consigo una gran caja, y el árbol de navidad, ya se había olvidado Lucy que lo tenía que adornar y también probarle una bufanda nueva al señor «bola de nieve». Risas y risas paseando en el nuevo trineo que trajo papá, calentando el cuerpo con el chocolate de mamá…después de todo el invierno no esta tan mal.

cuentos infantiles invierno

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