Cuento de amor en una noche estrellada

Era la primera vez que Félix viajaba a la gran ciudad, ya que recibido un mensaje de correo electrónico en el cual la empresa a la que había enviado su currículum, le asignó una fecha para una entrevista de trabajo.

Antes del salir de casa revisó la ruta que debía seguir y cargó el mapa en su teléfono inteligente. El trayecto era corto (aproximadamente una hora de camino). Sin embargo, como a la mitad del mismo comenzó a caer una lluvia torrencial.

– Si el agua no aminora, llegaré tarde a mi cita. Ya sé, buscaré alguna ruta alterna que me sirva como atajo. Pensaba en voz alta.

Mientras localizaba nuevos caminos, encendió la radio y se puso a escuchar un programa en el que la gente relataba cuentos románticos.

– Vaya historias que inventan estas personas. A nadie le suceden cosas así en la vida real. Alegaba Félix en lo que su servicio de GPS ubicaba la salida más próxima.

Deambuló varios minutos por veredas inciertas, pues la señal de su localizador satelital era intermitente. Ya cansado de la situación, decidió apagarlo y continuar por su cuenta.

– Ni aunque me vaya en jet, lograre llegar a la hora. Mejor dar un paseo por este lindo lugar.

El pueblecito que tenía frente a sus ojos era como sacado de una postal. Las casitas estaban completamente iluminadas, mientras que sus callejuelas estaban empedradas.

Bajó del auto y empezó a caminar por la calle principal. De repente oyó unos sollozos que procedían de detrás de una fuente. Se acercó y vio en el agua el reflejo de una linda chica de cabellos rojizos quien lloraba desconsolada.

– ¿Qué te ocurre? Preguntó Félix.

La muchacha no dijo nada y siguió llorando amargamente.

Cuento de amor en una noche estrellada

En vez de regresar por donde vino, el chico se propuso no marcharse de allí hasta que esa bella criatura volviera a sonreír. Hizo de todo, hasta que la chica mostró sus dientes apretados que brillaban ayudados por la luz de las estrellas.

Ciertamente no sé lo que sucedió, pero después de eso ambos charlaron durante horas y aún hoy en día siguen juntos. Moraleja, los cuentos románticos pueden volverse realidad.

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment