Una vacante en la CIA

Había una larga tradición en la familia Jones, en la cual, por cada generación al menos un miembro de la familia lograba formar parte de la CIA. En esta ocasión, había dos candidatos; la confianza de los parientes recaía en ambos a pesar de que existía solamente un puesto.

La mañana de la entrevista ambos partieron muy nerviosos, realizaron sus pruebas y obtuvieron los mejores resultados por encima de veinte aspirantes más, al final Brian se quedó con el trabajo, y su primo Artur lo llevó a celebrar, lo embriagó y como parte de una broma de mal gusto para que fallara en su primer día de trabajo, lo abandonó a su suerte en medio de la nada. No esperaba que las cosas resultaran mal, pero durante todo el día el muchacho no volvió, y fue así por un par de días más en los que Artur permanecía callado, incluso, no mencionó nada de su terrible broma cuando declararon desaparecido a Brian.

Con la desaparición del chico, el siguiente en la lista fue Artur, y obtuvo el empleo, sin embargo en su primer día de trabajo, mil cosas le ocurrieron, se cayó en la regadera abriendo su ceja, en auto se quedó sin frenos, y fue atacado por un loco a media calle. A pesar de todos los inconvenientes logró presentarse sin ningún contratiempo y realizó todos los trámites necesarios para su registro.

Horas más tarde lo mandaron llamar de la oficina principal para mostrarle unas grabaciones; en todas ellas aparecía acompañado de una sombra, que caminaba a su ritmo y permanecía pegada a él como si fueran uno solo. La gente que lo interrogaba quería una explicación, pero Artur no podía darla, tampoco tenía idea de lo que sucedía, hasta que le mostraron su gafete, en él se miraba claramente el rostro de su primo, con una mueca de enfado.

Artur no pudo ocultar más lo sucedido, encontraron a Brian muerto tan solo a unos metros de donde lo había dejado, al parecer cayó dormido a causa de la borrachera y los animales salvajes se sirvieron de él. Decir la verdad no bastó para que Brian los perdonara, pues continuó siguiéndolo, y mostrándose en cada fotografía, todo por una vacante en la CIA.

CIA cuentos cortos

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