Un día más

Era un día más en la vida de Emilio, a pesar de que cumplía 14 años, no significaba mucho, su familia tenía lista una grandiosa fiesta sorpresa sin importar que al festejado no le gustara el alboroto. El chico prefería una comida en familia, algo privado, pero su familia solo argumentaba que él era raro, nadie se ocupaba de lo que él quería, ni siquiera en su cumpleaños.

A sus fiestas, venían personas desconocidas, amigos de papá, de mamá, y un par de chicos de la escuela con los que ni siquiera hablaba. Siempre se preparaba carne porque todos la preferían, excepto Emilio, porque era vegetariano, claro que esto tampoco lo sabían y decían que el muchacho no comía por mañoso. Había pastel aunque a él no le gustara, aparte tenía que montar la escena de las velas, fingir que todo era perfecto y posar para las fotografías que tanto odiaba. A final de cuentas no parecía un día más, sino una tortura. No era de extrañarse que el chico se escapara a media fiesta, aunque nadie solía notarlo.

Ese día estaba decidido a no participar en tal engaño, así que después de la escuela se escapó a un parque donde solía ir a pensar. Se encontró con la misma gente de siempre, y comenzaron las sorpresas. Un niño pequeño con el que jugaba regularmente, trajo paletas como regalo de cumpleaños, y se sentaron juntos a comerlas hasta que sus lenguas se volvieron azules, el chiquillo dedujo que este era el color favorito del joven, porque siempre lo llevaba puesto. Después se acercó un mendigo a compartir una mitad de emparedado, vegetariano por supuesto, porque había notado esta constante cada vez que Emilio pasaba por ahí y le compartía de su comida. Finalmente se acercó una chica linda, y le dio un borrador, porque todos los días lo veía dibujando y descartando bocetos solo porque no podía corregirlos. Un par de personas más con las que platicaba regularmente se unieron a ellos y realizaron un bello día de campo, en honor a su cumpleaños.

Era el mejor cumpleaños que había tenido, estaba sentado ahí en el parque, comiendo junto a personas que lo conocían, las cuales se había tomado cinco minutos diarios para saber de él, y lograron más que su familia en catorce años. Ese no fue un día más, si no el que cambió por completo su vida.

Y es así como muchos vivimos, ignorando a las personas que tenemos al lado, y después llorando cuando se alejan de nosotros. Claro que este es un asunto que podemos cambiar, pero a veces ni siquiera lo intentamos.

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