Un clavo en la puerta

Esta es la historia de un joven que tenía muy mal carácter, pero al mismo tiempo, contaba con un amoroso padre el cual guardaba la sabiduría suficiente para mostrarle el buen camino.

Él señor le dio una bolsa de clavos, a su hijo; le dijo que tomara uno de ellos y lo clavara detrás de la puerta cada vez que perdiera la paciencia o sintiera que su carácter lo dominara. En el transcurso del primer día, el muchacho casi había vaciado la bolsa de clavos y se dio cuenta que era más fácil controlar su mal genio, que hacer lo que su padre le había dicho.

Al paso de los días eran menos los clavos detrás de la puerta, hasta que finalmente, logró controlarse y pasó todo un día sin clavar un solo clavo en la puerta. Cuando se lo dijo a su padre, este sugirió que ahora debía retirar un clavo cada día que lograra controlar su genio.

Los días pasaron y el joven pudo al fin decirle a su padre que no quedaba ni un solo clavo en la puerta. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.

—Hijo mío, has trabajado duro, ahora mira esa puerta ¿Qué ves en ella?.

—Está llena de hoyos.

—Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices iguales a esas. Puede ir por ahí lastimando a las personas y pidiendo disculpas; pero la cicatriz no se puede borrar. Las ofensas verbales dañan tanto o más que las físicas, jamás lo olvides.

clavo en la puerta cuentos cortos

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment