El crecepelos

Javier tenía una terrible depresión a causa de su calvicie, a sus veintitantos, era motivo de burlas para propios y extraños, lo cual lo hacía sentir cada vez peor. Cierta tarde en su caminata hacia el trabajo, le salió al paso un anciano con apariencia de mendigo. Al principio el chico sintió sobresalto porque el hombre salió de la nada balbuceando y agitando las manos como un verdadero demente, sin embargo, poco a poco logro entender lo que decía.

El hombre desposeído sostenía en sus manos una pequeña botella, con la cual le garantizaba el crecimiento del cabello con tan solo una gotita diaria. A todo esto el joven se mostraba incrédulo, así que el hombre le dio una prueba. Esparció una gota sobre su cabeza y le pidió buscarlo en el mismo lugar al siguiente día. Javier se marchó a casa envuelto en risa; estaba muy seguro de que no existía una pócima mágica para hacer crecer el pelo.

Al despertar el siguiente día, se quedó varios minutos frente al espejo, admirando su fuerte y larga cabellera oscura, crecía tan rápido que antes del desayuno tuvo que ir por un corte. Sonreía de una forma que pocos le habían visto, hasta su actitud había cambiado, se concentró tanto en lucir su cabello, que olvidó por completo ir a su cita con el hombre extraño, y por la noche, ya no tenía sobre su cabeza un solo pelo.

Lo buscó entonces en el lugar acordado, pero no estaba; lo esperó por días, pero no llegaba. A punto estaba el chico de perder todas sus esperanzas, cuando el tipo pasó nuevamente por ahí. Entonces Javier le ofreció dinero, hospedaje, casa, comida, lo que quisiera a cambio de aquella fórmula mágica, sin embargo el hombre se negaba a dársela, decía que tenía instrucciones precisas de uso, y si estaba interesado, solamente él podía suministrarla, por eso le había agendado una cita. Fue tanta la negativa del hombre del frasco, que Javier en un arranque de ira, le arrebató la botella y salió corriendo.

En su huida, dejo caer todo el contenido del frasco sobre su cabeza, pensando que así el efecto sería más duradero, pero; en realidad, el crecepelos actuó tan rápido, que la cabellera alcanzó mayor dimensión que el muchacho, envolviéndolo por completo, entrando por cada poro de su cuerpo, robándole la vida hasta dejarlo completamente seco.

A paso lento venía el otro hombre, vio la triste escena, y se limitó a recoger unos cuantos jugos del muchacho y la cabellera por si sola se redujo y entró en el frasco. Una escena habitual para el dueño del frasco, el riesgo de no seguir las instrucciones, además era su medio para conseguir esencia de humano, que usaba en pociones en verdad extraordinarias.

crecepelos cuentos cortos

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment

Next post:

Previous post: