Cuentos infantiles cortos

Terry era un joven zorro obsesionado con el tema de los superhéroes. Un día fue hasta una convención de cómics y en medio de una conferencia irrumpió con una pregunta:

– ¿Se ha fijado que los humanos usan nombres de nuestros congéneres para convertirse en superhéroes?

– En principio no debería molestarme en hablarte, pues has interrumpido lo que estaba diciendo. Aunque por otro lado, tu cuestionamiento me parece interesante. ¿A qué te refieres exactamente? Replicó el expositor.

– Es muy simple. Los humanos tienen un “Hombre Pájaro” que combate el crimen ayudado por un halcón o un “Hombre Murciélago” que protege a una ciudad cuyos edificios tienen estilo gótico. Me gustaría ser alguien como ellos, pero por más que lo intento, la burocracia en el reino animal no me lo permite. Por ejemplo, mis profesores de la universidad me aconsejan que me dedique a hurtarle racimos de uvas a los cuervos. ¿Usted qué opina? Respondió Terry.

– Antes que nada me complace observar que eso de robar no te llame la atención, ya que además de ser malo solo te traería problemas. En segundo lugar, si fueras un superhéroe ¿A qué te dedicarías?

– Obviamente que no combatiría el crimen, pues no cuento con la condición física ideal. Sin embargo, hay un conjunto de actividades que muchos llaman como “chollo de viaje” que está desatendido y que si se toma con la seriedad necesaria, puede beneficiar a todos. Imagine tener traslados en transportación de muy buena calidad a excelentes precios.

– Jajaja, eres muy simpático. Por cierto ¿Cuál es tu nombre?

– Me llamo Terry Fox para servirle.

– Extraordinario Terry, acércate para que te de mi número telefónico y cuando tengas un concepto más aterrizado, por favor no dudes en ponerte en contacto conmigo, pues aunque sea quisiera escribir una tira cómica de tus aventuras.

No pasaron muchos meses, para que Terry se entrevistara con el hombre de la conferencia, sólo que ese día no lo haría como él mismo, sino como su alter ego el temido Zorro del Ahorro, enemigo de los costos excesivos.

Así fue como Terry se convirtió en superhéroe

Pablito era el niño con menor estatura en el pueblo, a causa de esto lo molestaban mucho y él se sentía acomplejado. No obstante, su madre siempre le decía que la grandeza de las personas se mide desde la cabeza hacia el cielo, y eso lo ponía entonces muy contento.

Poco duraba la alegría pues diariamente se encontraba con alguien que hiciera mofa de su estatura y volvía a casa cabizbajo, y ahí estaba su madre, diciéndole que tal como los perfumes, lo bueno viene en envases pequeños. [click to continue…]

Isabella fue como todos los jueves al consultorio del doctor García a realizarse su chequeo.

– Señora Iturralde veo que ha seguido las recomendaciones de alimentación que le he dado. En la pantalla puede ver el corazón de su pequeño latiendo normalmente.

– Debo confesarle doctor que estoy muy emocionada, pero al mismo tiempo tengo nervios de que llegue el momento en que el bebé nazca.

– No hay motivo por el cual deba angustiarse. Si continúa con los cuidados y la dieta señalada todo saldrá bien.

– Lo sé, pero es que mañana concluye la sexta semana de embarazo y por más que leo revistas y veo documentales sobre cómo ser una buena madre, tengo miedo de no educar bien a mi pequeño.

– Señora, es muy normal que piense todo esto dado que es su primer embarazo. Sin embargo, un ejercicio que puede ir haciendo para iniciar el vínculo con su hijo es hablándole o poniéndole música. Un amigo que estudió psicología, me dijo que eso despierta el intelecto de los niños.

– Pero ¿le hablo de lo que hago en el día a día, de alguna anécdota que me haya pasado o de qué?

– Una buena alternativa es comprar un libro de cuentos cortos infantiles e irlo leyendo poco a poco. Primeramente las temáticas de los relatos harán que tanto su pequeño como usted se relaje. En tanto que también facilitará el que su hijo conozca plenamente su voz.

– Muchas gracias por sus consejos doctor, nos vemos en una semana.

Al día siguiente Isabella compró un colorido libro de cuentos y empezó a leerlos por las mañanas.

Desconozco si el método propuesto por el doctor García ayudó a fortalecer los lazos fraternales entre esa madre y su hijo a lo largo de su vida. No obstante, lo que si les puedo asegurar es que ese niño con el correr de los años se convirtió en un famoso escritor, especializado en contar historias pensadas para los más pequeños del hogar.

El libro de cuentos