Travesura infantil

 travesura cuentos cortosPaco y Emilio acostumbraban entrar a hurtadillas a la granja de Don Pascual, ahí robaban frutas, verduras, huevos y todo lo que el pobre viejo tuviera en ese momento. Sin embargo él ya estaba cansado de que entraran como si fuera su casa, y tomaran lo que les viniera en gana sin que los padres los reprendieran.

Así que contrató a otro chico de los alrededores, el cual se disfrazó de espantapájaros, para pegarles tremendo susto en su próxima visita. Ese día, cuando los ladronzuelos aparecieron, el espantapájaros bajó de su puesto y salió corriendo detrás de ellos. Los chicos gritaban y lloraban como nunca en su vida, se llevaron una desagradable sorpresa y por días se negaron a salir de su casa. Sigue leyendo

Las apariencias engañan

las apariencias engañan cuentos cortosUna dulce niñita paseaba por el bosque, llevaba en sus manos hermosos ramitos de flores, y cada paso que daba lo acompañaba con bellas canciones. La pequeña estaba tan contenta con su paseo, que ni siquiera notaba el par de rojos ojos observándola desde los árboles, seguían todos sus movimientos, acompañaban sus pasos, pero sin salir de las sombras y el anonimato. Sigue leyendo

La caja misteriosa

La caja misteriosa

Toño era uno de esos niños que conseguía todo lo que quería con tan sólo pedírselo a sus padres. En su cumpleaños recibió muchos obsequios como una nueva televisión para su cuarto, una tableta y hasta un celular.

Sin embargo, sus papás se empezaron a preocupar pues vieron que al pequeño no le gustaba leer ni siquiera un poquito.

- Hijito ven, vamos a disfrutar juntos de este cuento.

- No quiero, leer es muy aburrido.

Ese diálogo se repetía día tras día. Sus progenitores lo llevaron a cursos terapéuticos para ayudarlo a que tomara el magnífico hábito de la lectura como suyo. Al final, sus esfuerzos resultaron infructuosos.

No obstante, cuando creyeron que ya no habría nada más que hacer, su mamá vio en Internet algo que le pareció estupendo.

- Este es el regalo perfecto para Reyes. Pensó.

Los meses pasaron hasta que en el calendario apareció marcado el día 6 de enero. Toño fue al árbol de navidad y se encontró con una caja forrada de papel multicolor.

- ¿Qué es, mami? ¿Qué es?

- No lo sé hijito, creo que tendrás que averiguarlo.

El niño se sentó frente a la caja y rápidamente comenzó a destrozar la envoltura. Lo primero que pudo ver fue una gran letra “S” y el nombre Signo Editores (Proyecto Garabato).

Toño se desconcertó, pero continuó abriendo el paquete hasta que se dio cuenta que aquello era un set completo de libros.

- ¿Libros? ¿Pero qué es esto? Yo creí que era otra cosa. Susurró molesto el chico.

. Antes de que digas nada, te pido que les des una oportunidad. Replicó su madre.

- Está bien mamá.

No bien Toño había sacado los libros de la caja, su expresión cambió radicalmente. Ahora tenía dibujada en el rostro una gran sonrisa.

Resulta que los ejemplares estaban divididos conforme a los meses del año, lo que alentó al pequeño a ir descubriendo el contenido de cada uno poco a poco.

Con ello, se desmiente una vez más el mito de que la lectura es una cosa “pasada de moda”. Sólo es cuestión de adaptarla a las nuevas generaciones.

Testigo acular

cuentos de ficcion testigo acularTranscurría el quinto día de encierro, las uñas de mis dedos prácticamente habían desaparecido, los escalofríos me causaron dolor muscular después de tantos temblores, y no pude en todo ese tiempo cerrar los ojos, cada vez que lo intentaba, revivía esa horrible escena, miraba frente a mí esos asesinatos

Lo que más me perturbaba era no poder decírselo a alguien, en primera porque no me lo creerían y en segunda porque pondría su vida en riesgo igual que la mía. Se suponía que “Los Guardianes” estaban ahí para protegernos, no para acabar con nosotros, a nadie le gustaría saber que andaban por ahí asesinando gente de una manera grotesca. Ellos se encargaban de la seguridad incluso antes de que yo naciera y jamás se reportó algún incidente, pero lo que yo vi, lo que yo vi era verdad.
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El más tímido de pueblo

El más tímido de puebloEn un pueblo muy chico de Chicago en los Estados Unidos se cuenta una leyenda muy frecuente, la cual cuenta la historia de un tal John, el cual era un joven de tan solo 20 años el cual era conocido por todo el poblado por resguardarse en su casa y ser demasiado tímido para cortejar a mujeres, es por ello que muchos creían que era homosexual o simplemente que tenías problemas para mantener relaciones sociales.

Pasó el tiempo, y comenzó a verse a John paseando con la mujer más linda del pueblo, algo que sorprendió a más de uno que caminaba por la misma calle que esta pareja feliz, puesto que muchos creían que este joven nunca podría haber cortejado a esta mujer.

Un grupo de jóvenes decidieron jugarle una mala broma a John, y se pusieron máscaras y lo siguieron hasta un parque en donde no había personas alrededor que puedan servir de testigos, por lo que lo atacaron salvajemente y le quitaron todas sus pertenencias. A su vez le dijeron a la mujer que nunca más podía volver a ver a John, puesto que era el más feo del pueblo y que no la merecía.

La chica fue a buscar ayuda a unas calles de allí, pero cuando llegó con la policía no encontró a John, puesto que tan solo estaba su chaqueta, algo que inquietó a la mujer, puesto que John estaba muy mal herido.

Pasaron días y nadie pudo saber nada más de John, por lo que su novia pensaba que estos bandidos se lo habían llevado a algún lugar, aunque no quería pensar demasiado en ello para poder evitar sacar cualquier clase de conclusiones.

Un día un muchacho se suicidó al tirarse debajo de un tren en la madrugada, algo que impactó a todo el pueblo. Todos pensaban que se trataba de John, pero al conocerse quien fue descartaron esta hipótesis.

Una semana después otro hecho trágico despertó la atención de este poblado, puesto que un joven había aparecido colgado en un puente cercano al pueblo, el cual particularmente era muy amigo de aquel que se había tirado en las vías del tren.

Un día la chica recibe la visita de un extraño, el cual estaba todo sucio y muy mal herido, el cual le dijo que lamentaba haberla insultado y haberle robado sus pertenencias. Le entregó aquellas pertenencias que le había robado el día que desapareció John y se retiró rápidamente en un coche.

John apareció una semana después y dijo que lo habían dejado en un poblado muy lejos, aunque todo el pueblo sospechó de John de los últimos hechos trágicos que ocurrieron en ese poblado.

La tormenta

cuentos cortos tormentaCaminaban por la calle de siempre. Un poco apresurado porque en la televisión advirtieron sobre una tormenta en las cercanías, aunque el abuelo lo negó rotundamente porque no le dolían los huesos, y siempre que viene la lluvia a él le duelen las corvas.

Al entrar a su casa, detrás de él también vino un viento que azotaba el marco de las ventanas. Aun así, las piernas del abuelo seguían sin mostrar cambio alguno y no se creía eso de la tormenta, ni aun viendo en el cielo una tonalidad violeta.
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Dime quien eres

cuentos de amor dime quien eresDime quien eres…exigía el pobre hombre sin distinguir más que una imagen nebulosa rodeada por destellos de luz parda. Pero no obtenía respuesta, la entidad solo se acercaba, lentamente, emitiendo sollozos y sonidos difíciles de entender.

Con desesperación, el anciano intentaba reconocer en la oscuridad aquella extraña presencia que lo acechaba, sin embargo, poco podía averiguar en aquel oscuro callejón con su limitada visión. Lo que sí pudo notar es que la figura se acercaba cada vez más.
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La cita

cuentos de amor citaHacía muchos años que Amanda no cumplía esa ceremonia frente al espejo. Lucia nerviosa, jugaba con su fleco moviéndolo de un lado a otro tratando de encontrar el punto justo donde ponerlo, ensayaba su risa, pues temía que esta evidenciara todas las arrugas que había conseguido en los últimos años. Pero al pensar el trabajo que le costó obtenerlas, se dio cuenta que en realidad no le molestaban.
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Un misterio

cuentos de terror un misterioEse par de bribones acostumbraban hacer pesadas bromas a cuantas personas pudieran, fueran conocidos o no. Esa actitud solo causaba enfado y pronto nadie los quería cerca. Aun así, se las arreglaban para colarse en las fiestas o reuniones, o cualquier evento al que no habían sido invitados.

En cierta ocasión llegaron a las afueras de la ciudad, después de esconderse en al auto de unos vecinos con la intensión de arruinarles su convivio, sin embargo, los descubrieron a tiempo y sin tentarse el corazón, los dejaron a mitad de la carretera.
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